Un vaso descartable con dos palabras se convierte en una metáfora sobre creatividad y aprendizaje. Sobre la manija de crear, la humildad de saber que nunca sabemos todo, y el valor de seguir buscando siempre.
Viajé sola a Europa por primera vez. Tenía miedo, tenía dudas y tenía una pregunta rondando: ¿podré con todo? Esta es la historia de lo que pasó, desde no poder cruzar una calle en Berlín hasta caminar sola de noche por Madrid en el mejor estado de mi vida.