Fui a Amsterdam a hacer nada en particular y terminé mirando veredas mojadas como quien mira un proyecto sin terminar. En dos días, junté un montón de detalles y una pila de ganas de volver.
Subirse a una montaña rusa implica elegir la fila sabiendo lo que viene. Este post habla del miedo que no te frena sino que te carga, y de lo que quedó atrás cuando bajás.
Cuando la inspiración se convierte en ruido, el problema no vino de adentro. Vino de afuera, disfrazado de inspiración. Una reflexión sobre la sobresaturación de estímulos creativos y cómo alivianar la mente para volver a lo tuyo.