Dos días antes de salir de vacaciones, reorganizo mi agenda cargada de tareas y descubro dos tarjetas que no esperaba entre tanta obligación. Ahí me hice una pregunta simple que termina abriendo algo más grande: ¿qué significa, en realidad, no hacer nada?
Una tarde armando pasta casera con las herramientas equivocadas termina abriendo una pregunta más grande: quién pone el brief cuando ya nadie te lo da. Un repaso por el año de coaching que la llevó a escribirse el propio.