Notas personales
- Juliana Rojas

- hace 2 días
- 1 Min. de lectura
Ese domingo en Barcelona me levanté lista.

La noche anterior había sido larga e intensa: un bar, unas empanadas al paso, una fiesta en la calle. El tipo de noche que no planeás del todo pero que sale perfecta. Me fui a dormir con ganas de más y con ganas de nada, al mismo tiempo.
Checkout, valijas guardadas, y una sola tarea pendiente: lavar la ropa que me quería llevar limpia a Amsterdam. Justo enfrente del hotel había un lavadero. Domingo, abierto. Hermoso match.
Mientras la ropa giraba, yo no estaba haciendo nada. O eso parecía.
Porque en realidad estaba viendo en retrospectiva cómo había encajado todo: los horarios, las personas, los momentos. El viaje venía con un timing perfecto y ese rato frente al lavarropas fue el momento en que me di cuenta. El cuerpo quieto, la cabeza procesando.
"Hacer nada" no existe. Hasta cuando esperás, algo está pasando.
El sábado había sido todo acción. El domingo era mío. Un momento para cada cosa, y yo, atenta a lo que me resonaba, sin perderme ninguno.
Minds up, feet down.
Notes to self, Barcelona, domingo:
Todo encajó. Pude hacerlo. Estoy lista para lo siguiente.
J.



Comentarios