Cocina de autor: hoy spaghettis de cincuenta píxeles de ancho
- Juliana Rojas

- 3 jul
- 2 min de lectura
Con el bollo ya hecho, definí que esas cintas iban a tener la misma precisión que si hubiera usado la cortadora de pasta. Spaghettis de cincuenta píxeles de ancho. Les puse un nombre finoli después: "Cocina de autor" le dirían por Palermo a esto de improvisar con lo que hay. A falta de palo de amasar, botella de vermú vacía, a falta de maquinita, tablero de corte y trincheta. El tema fue: no tengo nada pero voy a llegar al mismo resultado. Me llevará más tiempo? Seguramente. Me subo a la aventura? También.

Nadie me encargó esto. No hay cliente, no hay brief, no hay research previo. Solo yo, mis ganas de comer pasta, la botella, el tablero y la trincheta. Ya tengo todo: el qué y el cómo.
Quedaron todas medio torcidas, pero el objetivo nunca fue el resultado prolijo, fue sortear obstáculos para comer fideos caseros. Porque el tema es que el delivery me puede traer lo mismo y quizás más rápido, pero mi plato de pastas sabe a victoria personal.
Cuando trabajaba para otros, el brief no dependía de mi ángulo ni mi opinión. Daba todo de nueve a seis, tiempo y cabeza enteros, a objetivos que no eran míos. Y estaba bien, así funciona. Pero cuando el foco empezó a cambiar y me encontré pensando en mi propio tiempo, ahí aparecía una respuesta automática que snoozeaba cada tanto: "después lo pienso". Lo que en realidad pensaba era que en ese momento no tenía brief propio para responder a eso.
Rollback un año y moneditas: antes de dejar la vida en relación de dependencia, había empezado a trabajar más fino sobre este tema con un coach. Ahí fue que entendí que no era una decisión de proyecto, con fecha de entrega y cierre. Era una decisión de vida. Yo quién quiero ser. Yo qué quiero hacer. El coach no me enseñó a decidir, me hizo ver que esa decisión llevaba mucho más tiempo del que le estaba dando.
Porque para pintar una pared del color que te gusta, primero hay que levantarla, y para eso hace falta un plano. Ese plano fue, por primera vez, un brief que me escribí yo con unas cuantas sesiones de coaching más. Esa aventura es la que vengo cortando yo, con las herramientas que tengo a mano y con el qué y el cómo clavados en el horizonte.
J.



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